El estreno de Kimetsu no Yaiba: Infinite Castle reafirmó la calidad de un clásico moderno.

Zenitsu Demon Slayer Kimetsu no Yaiba: El Castillo Infinito

Kimetsu no Yaiba – Demon Slayer se ha convertido en un clásico moderno del anime. Una obra que atrae a grandes y chicos. Una narrativa que fascina desde lo narrativo y lo audiovisual. Hola soy Naiya de Dragón y hoy te voy a contar como viví el estreno de la película El Castillo Infinito.

Spoiler: Me encantó

Contexto

En una época donde el consumo masivo post pandemia acelera el hype de cada serie, pocas logran sostener su relevancia. Pero este no es el caso de Kimetsu no Yaiba.

Y no es de sorprender, luego de una primera temporada que realmente caló profundo en la movida otaku pre pandemia, el estreno de la película Mugen Train – El Tren Infinito, catapultó el éxito comercial de Kimetsu a horizontes impensados para una franquicia de anime de la época moderna. Además de asentar un precedente para las series que saldrían a partir de ahí, ya que el cine como medio de difusión masivo puede ser un gran impulso para los mangas que son llevados al anime, especialmente en occidente.

A partir de ese entonces tuvimos el agrado de disfrutar cada vez más el anime en las salas, y de alguna manera esto ayudo a movilizar los engranajes para un nuevo modus operandi en la forma en la que las series de anime son pensadas. De esta manera nos encontramos en el escenario ideal para la película que vamos a hablar hoy: El Castillo Infinito.

El regreso al cine con una trilogía final

Después de Mugen Train y dos acercamientos al cine para promocionar las sagas intermedias, Kimetsu vuelve a la pantalla grande, esta vez, con una nueva trilogía de películas que representarán la saga final del manga en un formato nunca antes visto en la historia del anime.

Esta primera parte, es una experiencia audiovisual que trasciende las convencionalidades típicas del anime en su formato televisivo. El trabajo sonoro y la animación dan paso a un despliegue de luces, colores, sonidos y efectos que son realmente una fiesta para los sentidos.

  • Coreografías de combate espectaculares
  • Animación y efectos visuales deslumbrantes
  • Una banda sonora intensa y emotiva
  • Escenarios vibrantes que parecen cobrar vida
  • Y el toque japonés de la era Taisho en la que la obra está ambientada

El Castillo Infinito nos muestra como realmente la ejecución de una idea puede ser un verdadero disfrute si el formato utilizado es llevado al extremo de sus capacidades.

shinobu demon slayer kimetsu no yaiba el castillo infinito

Esa palabra, extremo, es crucial en esta película. El Castillo Infinito no da respiro. Es un frenesí violento de dos horas y media que te mantiene tenso en el asiento de principio a fin. El pacing de la cinta te permite interiorizarte en el escenario tan bizarro y único que caracteriza la personalidad del filme: Un lugar complejo, que se extiende por todas direcciones, pero viéndose extremadamente épico, lleno de enfrentamientos que representan esa sensación pulsante de sentir que tanto el castillo como el film están “vivos”. 

Acción, emoción y humanidad

Pero no todo es acción sin parar entre espadachines y demonios. La película se toma su tiempo para darle espacio a cada personaje importante de presentarse, tanto con su forma particular de pelear, como también una pequeña muestra de sus carismáticas personalidades. Se toma su tiempo también en narrar algunos acontecimientos del pasado de algunos personajes que son clave para poder conectar con la parte emocional del filmel cual, sin dudas, puede dejarte al borde del llanto por lo intenso que puede llegar a ser.

Muichiro Tokito

Aunque la acción es constante, la película también se toma su tiempo para profundizar en los personajes. Cada uno brilla con su estilo de lucha, su personalidad y sus emociones.

Aquí regresa una de las preguntas centrales de Kimetsu no Yaiba:
¿Qué es lo que nos hace realmente humanos?

El Castillo Infinito nos plantea una vez más esta idea temática al presentarnos a sus protagonistas, por un lado Tanjiro y Tomioka, por el otro a Zenitsu, y por último a Shinobu, siendo quienes llevan adelante la historia del film, y quienes se plantean interrogantes sobre su propia humanidad en distintos niveles:

A nivel emocional (sentimientos como la venganza, la ira y el rencor); a nivel físico (donde pelear contra los demonios especialmente las Lunas Crecientes, los más fuertes es una carrera sin fin en luchar contra los límites del cuerpo); y finalmente a nivel interpersonal, ya que también se plantea la idea de cómo manejamos nuestras relaciones personales con los demás; como estas pueden gatillar los sentimientos negativos como la vergüenza y la envidia, o como, al contrario, también pueden llevarnos por un camino de luz cuando dejamos que sentimientos como la amistad y la admiración nos guíen. 

Tanjiro gritando

A través de Tanjiro, Tomioka, Zenitsu y Shinobu, la película explora la humanidad desde tres planos:

  • Emocional: sentimientos como la venganza, la ira y la esperanza.
  • Físico: los límites del cuerpo frente a los demonios más poderosos.
  • Interpersonal: cómo las relaciones pueden llevarnos a la oscuridad o guiarnos hacia la luz.

Un vínculo con el legado de Mugen Train

Y este paso sobre la humanidad también toma su peso en establecer un vínculo con la memoria de nuestros seres queridos fallecidos. El Castillo infinito hace un callback muy emocional con Mugen Train. No solamente en los paralelos cinematográficos como las estructuras narrativas del film, el escenario cuya personalidad define el tono de la película, y el hecho de que la secuencia de apertura de ambos filmes es la misma —una persona visitando las tumbas de los cazadores de demonios durante el día, con el sonido del viento sobre los árboles y la promesa de derrotar al mal— si no que también nos trae el vínculo emocional con el personaje de Kyojuro Rengoku

Empuñadura de la espada de Rengoku, en las manos de Tanjiro
Empuñadura de la espada de Rengoku, en las manos de Tanjiro

¿Se puede ver sin haber seguido toda la serie?

Esto permite que el film Kimetsu no Yaiba: El castillo Infinito, se convierta en una entrada a la franquicia de Kimetsu para aquellos que sólo conocen las películas de la obra. Y esto no es algo de extrañar. Ya con la salida de Mugen Train, bastantes personas habían comentado como la historia sencilla y clara de la cinta permitía que el contexto de la obra se entendiera con suma facilidad, si no que el carisma de sus personajes y lo emocionante de su narrativa, se convirtiera en un punto para que la gente se interesara en ir directamente a ver la serie para conocer más de la historia.

El Castillo Infinito logra lo mismo, si bien la cantidad de personajes que aparecen al principio puede sentirse algo abrumadora, la película se toma el trabajo de hacer foco en los personajes realmente importantes para esta instancia de la historia, y nos da el contexto adecuado para saber quien es el villano, quienes son los héroes, que es lo que está pasando y como llegamos a este lugar.

Obviamente las personas que ya hayan visto la serie van a disfrutar muchísimo más la experiencia, pero el hecho de que la película se pueda ver y disfrutar en solitario, no es para nada algo menor.

Conclusión: Una obra épica y conmovedora

Teniendo en cuenta que a pesar de su larga duración y sus varias subtramas, la película logra ser conclusiva. Logramos ver la conclusión de tres combates muy importantes que nos dejan con una sensación satisfactoria —más considerando como el sin parar de las dos horas y media dejan a uno jadeando— y con un pequeño epílogo de otros personajes que nos dejan la promesa de más y mejores combates en las próximas entregas.

Giyu Tomioka Demon Slayer: Castillo Infinito

En pocas palabras, Kimetsu no Yaiba: El Castillo Infinito es una experiencia audiovisual que estimula los sentidos y las emociones, no da respiro en su larga duración y otorga una serie de combates con una conclusión satisfactoria que deja el paso a la promesa de mucho más, mientras que al mismo tiempo se atreve a hacer la pregunta importante: “¿Qué es lo que te vuelve realmente humano?”.


¿Y vos ya la viste? ¿Coincidís conmigo en que estuvo muy buena, o tenes otra opinión? ¡Te leo!

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2 comentarios en “Una experiencia audiovisual extrema | Reseña de Demon Slayer: Castillo Infinito”

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